La Fidelidad


              La Fidelidad


  La fidelidad no es una palabra que despierta mucha exitación. La fidelidad no es una cosa que hace subir la adrenalina. Sin embargo, no hay otra palabra más importante en nuestra relación con Dios. Algo que Dios exige a las congregaciones y los individuos es que sean fieles.              La fidelidad no puede ser reemplazada.

 La fidelidad no puede ser reemplazada por la actividad. Muchas veces, medimos el valor de una congregación o la espiritualidad de un cristiano simplemente por su actividad. Pero cuando Jesús habló a las siete iglesias de Asia Menor, Él no necesariamente comparó su actividad con su fuerza o espiritualidad.                                                 Por ejemplo, a la iglesia en Efeso Él dijo: "Yo conozco tus obras, y tu arduo teabajo, y paciencia..."  Pero Él también dijo que tenía contra ellos algunas cosas, y si no se arrepentían les quitaría su candelero de su lugar (Apocalipsis:2:1-7). Su actividad no fue suficiente. El Señor quiso la fidelidad.

    La fidelidad no puede ser reemplazada por el atractivo público.                                 El Antiguo Testamento narra de dos hombres que predicaban el mensaje de Dios. El uno recibió reacción sobresaliente, mientras el otro nunca ganó a un solo converso. El uno convirtió literalmente a miles de personas aparentemente con una sola proclamación, mientras que el otro predicaba por décadas sin reacción. Uno de los predicadores fue Jonás y el otro Noé. La última vez que oímos de Jonás, él estaba malhumorado, desanimado, y enfadado con Dios. Pero de Noé se le guarda de que fue pregonero de la justicia (2 Pedro:2:5). Jonás sin duda tuvo más atractivo público, pero se acuerda de Noé porque fue fiel.

     La fidelidad no puede ser reemplazada por la preferencia personal ni por la iniciativa. Cuando Josué fue seleccionado por Dios para reemplazar a Moisés como lider de los israelitas, se le mandó : "...hacer conforme a la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas" (Josué:1:7). La clave del éxito de Josué como líder seria su fidelidad a Dios. 

     Aunque hayan veces cuando la actividad es importante, cuando el atractivo público tiene valor, y la preferencia personal y la iniciativa pueden ayudar, estos no pueden sustituir a la fidelidad. En todas nuestras obras y esfuerzos de transformarnos para ser usados por Dios, primeramente seamos fieles a Él.

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