Dios Requiere La Obediencia!
Dios Requiere La Obediencia!
"Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosera de los carneros" (1 Samuel 15:22).
Está afirmación fue hecha por Samuel a Saúl cuando él volvió de la matanza de los amalecitas. Usted recordará que Saúl trajo Agag el rey de los amalecitas y lo mejor de las ovejas y del ganado mayor. Se justificó por decir que había traído los animales para sacrificarlos a Dios. Dejó de obedecer el mandamiento de Dios de que destruyera toda persona y toda cosa de los amalecitas.
Hoy en día, la actitud de Dios es la misma a la que fue en aquellos días. La Obediencia es más importante que cualquiera cosa que podamos pensar sacrificar a Dios. Ya no quemamos animales en altares, pero todavía intentamos ofrecer a Dios lo que deseamos en lugar de lo que le agrada a Él. Muchas veces nos volvemos como los descendientes físicos de Abraham, tratando de negociar con Dios lo que nos agrada en lugar de lo que le agrada a Él.
Encontramos pasajes de las Escrituras que son demasiado estrictos para complacernos y fácilmente declaramos que no significan lo que dicen. Tenemos amigos y amados cuyas vidas contradicen la palabra de Dios, y declaramos que Dios les ha hecho una excepción especial. O, más cómodamente, rehusamos aprender la voluntad de Dios para la vida aceptada, y luego declaramos la ignorancia como justificación para desobediencia.
Lo que le complace al Dios del cielo no es medido por cuántos cubos de oro y plata podamos llenar en el templo del Señor. Ni es medido por la cantidad ni la belleza de grandes orquestas sinfónicas dedicadas a la gloria de Dios. No es medido por la realización de las cosas que nosotros decidimos es adoración hermosa.
Lo que más agrada a Dios es la humildad de corazón que obedece sus mandamientos y la buena voluntad que dice: "Hágase tu voluntad" y luego hacerlo. Las personas que son aceptadas de Dios no presumen decir a Dios lo que le van a ofrecer. Estos le ofrecen el sacrificio de un corazón puro, humillado en la obediencia, aprendiendo y cumpliendo los mandatos de la palabra eterna de Dios.

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